Archivo de la categoría: delitos

La prisión permanente revisable como síntoma.

Hay algo sublime en la renuncia a la pena de muerte por parte de las sociedades y sur órganos de justicia, algo que nos hace sentir que hemos dado un paso hacia un mundo mejor y hacia un ser humano más perfecto. Y no se trata de un sentimiento vago relacionado con el ejercicio de la generosidad o de la adscripción a modas progresistas. Se trata más bien de un gesto inequívoco de renuncia a la justicia del ojo por ojo para remplazarla por el deseo de hacer una sociedad mejor y de corregir a sus miembros descarriados o desocializados, sirviendo su reclusión a los objetivos de enseñar a todos que el incumplimiento de la ley se castiga, de evitar la amenaza inmediata del delincuente y de corregir su conducta desviada. Estos objetivos, aun si no se alcanzaran, nos hacen sin duda mejores como sociedad, al menos en relación a los paradigmas morales que rigen el comportamiento del ser humano actual, sean éstos los principios de la democracia moderna, la declaración universal de los derechos del hombre o el humanismo cristiano.

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¿Es la prisión permanente revisable una gran equivocación?

(Ensayo académico, provocador y sofista para mis alumnos de derecho penitenciario)

Existe la tendencia entre los idealistas de atribuir a los grupos y a las organizaciones los vicios más abyectos, al tiempo que se les exige actuar desde la virtud más estricta. A las empresas, a la iglesia y, por supuesto, a las sociedades, se las supone dotadas de una conciencia propia e inclinada hacia el mal, y se las convierte en culpables de las desgracias de los hombres. La sociedad es responsable de las faltas de sus miembros más débiles, a los que corrompe, explota y abandona después a su suerte. Y aunque resulta quizá injusto atribuir a la sociedad tanta perversión -y no haya en ningún lugar oculto un gran hermano al mando de sus diabólicos designios-, hemos de aceptar que se trata de un ente imperfecto, que admite e incluso fomenta la injusticia y la doble moral en su seno, que permite que algunos de sus miembros se beneficien indebidamente de otros y que, en muchas ocasiones, contribuye a la degeneración de quienes la integran. La sociedad es, en alguna medida, responsable. Como culpable son los seres humanos individuales de sus pecados, llamando pecados a los perjuicios más o menos graves que injustamente causamos a los que nos rodean.

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Arrepentíos

“(…) En todo caso, todos los querellados, no es que hayan asumido la intervención derivada de la aplicación del artículo 155 de la CE, sino que han manifestado que, o bien renuncian a la actividad política futura o, los que desean seguir ejerciéndola, lo harán renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional”.

Lo que acaban de leer, que es parte del auto dictado hace unos días por el Magistrado Pablo Llarena, imponiendo diversas medidas cautelares a los investigados de la Mesa del Parlament por delito de rebelión, recoge algo aparentemente inocuo pero que, estudiado pausada y críticamente, llama poderosamente la atención: la promesa de no volver a delinquir como elemento trascendente en el devenir de un iter procesal.

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Inseguridad jurídica y seguridad ciudadana

Parece que a la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana le queda poco de vida. Una gran parte de ella, o toda quizá, se verá remendada y corregida en los próximos meses, si los partidos de la oposición finalmente se salen con la suya. Y aunque siempre hay cosas que mejorar, habrá que esperar a las propuestas y proyectos para juzgar si se trata de los esperados cambios de fundamento, de puntuales correcciones técnicas o de un simple maquillaje legislativo.

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Reliquias penales

Tras la gran reforma de marzo de 2015, hay muchas cosas que han dejado de tener sentido en el actual Código penal… sin que nadie parezca haberse dado cuenta.

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El penúltimo artículo sobre la última reforma penal

Para cualquier profesor de Derecho, una reforma del Código Penal tan importante como la llevada a cabo por las Leyes Orgánicas 1 y 2/2015, de 30 de marzo, colma todas sus expectativas. Sin bajar a la arena y sin esperar a que las piezas engrasen, es capaz de proceder a la crítica más mordaz del texto y al análisis más perverso posible.

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corruptos

Estamos acostumbrados a entender por corrupción solo la de los gestores y administradores, cuando se apoderan o utilizan indecentemente las cosas públicas en provecho propio o de un tercero, pero, con ser eso gramaticalmente cierto, se me antoja una acepción excesivamente modesta. Cualquiera de los abusos con los que el hombre pervierte la esencia de las cosas, de las instituciones, de las relaciones, de los contratos, de las promesas, de las expectativas, de las creencias y de los negocios es también corrupción. Sigue leyendo